Columnas

1 de julio de 2019

Exintegrantes de Comisión Engel abordan críticas al refichaje tras crisis del PS

Por Claudio Fuentes

Cuatro años de que la expresidenta Michelle Bachelet convocara a un Consejo Asesor Anticorrupción —liderado por el ingeniero Eduardo Engel, para responder a los casos sobre el financiamiento de la política—, algunas de las medidas que se impulsaron han sido cuestionadas, luego de que estallara la crisis PS tras la elección interna. Se trata de acusaciones de abultamiento de su padrón en comunas como San Ramón y denuncias de eventuales vínculos de militantes con el narcotráfico. En específico, enel PS apuntaron a la implementación del refichaje de militantes, norma que fue propuesta por la comisión. “Ahí surgieron con más fuerza los caciques. Resultaba más fácil, para manejar, el recoger toda esa clientela. (La comisión) no conocía de la dinámica de los partidos, y dejaron esta embarrada”, dijo el senador PS José Miguel Insulza, mientras que el presidente del partido, Alvaro Elizalde, agregó: “Se pretendió solucionar un problema que se vio agravado. Antes teníamos padrones inflados, pero donde los militantes puros y sinceros estaban fichados”. El debate se acentuó luego de que el Servicio Electoral (Servel) declarara que es tarea del partido auditar su padrón para fiscalizar a sus afiliados efectivos, desestimando la solicitud de Elizalde de que el organismo realizara esa tarea con su registro de afiliados.

Facultades del Servel 

“El Mercurio” contactó a varios miembros de la comisión para abordar las críticas a su propuesta. Algunos de ellos coincidieron en que se debieron incluir con mayor claridad facultades al Servel para que este audite los padrones, pero también apuntaron a que el mundo político debe ajustarse al espíritu de la democracia. “Se avanzó bastante con las reformas que salieron en relación al informe Engel”, dice el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) Lucas Sierra, quien, eso sí, admite que faltó reforzar las capacidades orgánicas del Servel. “Hubo esfuerzo para darle autonomía constitucional, pero faltó reforzar las capacidades internas del organismo, sus capacidades de registro, de fiscalización y sancionatorias, y de procesar la realidad de los partidos”, subraya Sierra. Coincide el profesor de la Universidad Diego Portales Claudio Fuentes, quien reconoce que el organismo “podría tener un rol de supervisión general respecto de los padrones”, aunque acota que no corresponde que organice las elecciones de los partidos. “Sería importante que el Servel sí tuviera un
rol más activo en administrar las elecciones y los padrones”, añade Marcela Ríos, coordinadora de gobernabilidad del PNUD. Otros, como el abogado Agustín Squella, discrepan de que haya habido un déficit. “Resulta ya cansador que los políticos aparezcan todas las noches en la televisión diciendo que hay que mejorar la calidad de la política, como si eso dependiera no de ellos, sino de los telespectadores”, afirma, agregando que el “refichaje buscaba sincerar la situación, porque todos tenían padrones irreales, y si al hacerlo algunos dirigentes traicionaron ese espíritu, la culpa no es de la ley, sino de la mala fe de tales dirigentes. Lo del PS es impresentable y es absurdo que de ello se culpe a la legislación. Los partidos vienen hace ya rato jugando con fuego, sin importarles el desprestigio de los políticos”.

Algunos de sus antiguos miembros admiten que en su propuesta no se abordó con claridad quién tiene la facultad de auditar padrones, pero de todas formas se e rechaza que los socialistas atribuyan su situación a la propuesta de la comisión.

La economista Andrea Repetto admite que el Servel está debilitado, pero también señala que no habría sido necesario que el PS solicitara una auditoría, pues podrían haberla realizado ellos, con los antecedentes que se conocieron en 2017 sobre San Ramón. “Esa información pública debió haber sido suficiente como para haber hecho una auditoría al padrón, que a todas luces tenía indicios de irregularidades. Es un caso extremo de clientelismo”, dice.

Rol del PS 

El rol de los partidos marca, de alguna manera, el análisis de algunos de los excomisionados. Ríos manifestó que son las colectividades las que tienen que hacerse cargo internamente de sus estándares éticos, fortaleciéndose los tribunales supremos de estas. Y respondió a las críticas de Insulza, afirmando: “Los partidos han tenido siempre una resistencia profunda a los cambios y el conocimiento técnico. Acá se convocó a personas con conocimiento profundo de la política y dimos recomendaciones. Pero las facultades que se le dieron al Servel no las definieron los técnicos, sino los parlamentarios”. Fuentes, en tanto, acota: “Culpar al refichaje de todos los males del PS es equivocado. El padrón anterior era abultadísimo, con 120 mil militantes. El problema es la vinculación clientelar, y eso es independiente del refichaje. Antes también había clientelismo”.

Ajustes a la ley 

Los excomisionados, además, proponen ciertos ajustes que, admiten, no fueron incluidos en el informe que entregaron. Por ejemplo, Ríos y Fuentes plantean elevar los requisitos para ser militante; por ejemplo, una etapa de premilitancia o una comisión de entrada para “filtrar quiénes son militantes efectivos”. Por otro lado, Repetto apunta a reforzar los gobiernos locales. “No ha habido avances en ellos, que es donde hay riesgos altos de corrupción”, concluye. E
Las capacidades de registro, de fiscalización y sancionatorias”.

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