Columnas

16 de diciembre de 2019

La insostenible situación del Frente Amplio

Por Claudio Fuentes

Falta de programa, personalismos y vocerías en vez de liderazgos dificultan la convivencia interna de los partidos que aún lo forman.
La lección es que no se puede hacer política pensando solo en mandar señales. Lo que se vota en el Congreso es importante. Y (con este episodio) se demostró un amateurismo muy fuerte”. Así de tajante es Francisco Figueroa —ex vicepresidente de la FECHh, ex director de Nodo XXI y consejero político del Partido Comunes— con el actual momento que vive el Frente Amplio y cuya crisis se profundizó la semana pasada luego que los diputados Gabriel Boric (CS), Giorgio Jackson (RD) y Gonzalo Winter (RD) terminaran pidiendo disculpas públicas tras las criticas internas que recibieron luego de aprobar en general la «ley antisaqueos»

propuesta por el Gobierno. En el último mes cuatro de sus veinte diputados han dejado el conglomerado y tres partidos abandonaron el grupo: el Partido Ecologista Verde, el Partido Igualdad y el Partido Humanista. Lo mismo hizo el alcalde de Valparaíso Jorge Sharp tras la firma que Revolución Democrática, el Partido Comunes, el Partido Liberal y el diputado Gabriel Boric suscribieron —el 15 de noviembre— del “Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitución”. La salida del alcalde significó, además, que más de 70 militantes lo siguiera. Y que el vicepresidente de Convergencia Social, Cristián Cuevas, tomará la misma opción con otra centena de militantes. Todo esto, mientras su ex candidata

presidencial Beatriz Sánchez, pierde visibilidad y apoyo ciudadano (fue funada en medio de una protesta). Y pese a que la crisis también toca a sus rivales y partidos aliados (desde el PS al PC), el Frente Amplio no ha sido capaz de aprovechar la oportunidad para fortalecerse y ampliar incluso su electorado. En los próximos días se deberá resolver la situación de Boric en Convergencia Social, partido que suspendió su militancia tras la firma del acuerdo. Y los coletazos siguen. Esta semana el FA se quedó sin ninguno de sus dos jefes de bancadas ya que el RD Pablo Vidal renunció a ese cargo y el partido de Tomás Hirsch (PH) dejó el grupo político.

Voceros y no líderes Voceros, no líderes. Ese es —a juicio de expertos— uno de los problemas más evidentes del Frente Amplio hoy. Tienen dificultades en levantar liderazgos validados transversalmente en el bloque, permitiendo así que algunos de sus miembros se tomen ese espacio no ocupado con sus extrovertidas personalidades sin que nadie les haya pedido que representen al grupo. Y, más bien, solo se representan ellos. Ejemplo claro de lo que llaman «personalismos» son los diputados Florcita Motuda y Pamela Jiles. “Un líder encarna una idea, y el colectivo lo sigue”, explica el cientista político y director del Laboratorio Constitucional UDP Claudio Fuentes, recordando que “Beatriz Sánchez intentó ser la referente, sobre todo al principio de la conformación del Frente Amplio, pero creo que hoy no están dadas las condiciones” para que retome ese rol. Actualmente, señala, no es viable un liderazgo que represente y aglutine las ideas fundamentales de la totalidad de los movimientos y partidos del FA. De hecho, dice Fuentes, “las nuevas orgánicas tienden a privilegiar lo colectivo, que todo se defina en asambleas, por sobre liderazgos personales”, por lo que en vez de líderes en el Frente Amplio dominan los voceros “que son una institución en donde nadie puede ser el representante de nada, sino simplemente el intermediario de una asamblea respecto del resto, sin autonomía para decidir porque «se deben» al colectivo”. Mauro Basaure, sociólogo de la Universidad de Chile y director del Doctorado en Teoría Crítica y Social de la Universidad Andrés Bello, dice que “mientras exista autonomismo en las bases del Frente Amplio es casi imposible que salga legitimado algún liderazgo. Toda forma de liderazgo es muy frágil, porque tienen una lógica de construcción horizontal, cuesta mucho legitimarlos”.

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