Columnas

19 de marzo de 2021

La secreta historia del soldado desconocido de Plaza Baquedano

Por Consuelo Figueroa

No se cambiará de Plaza Baquedano. El Presidente Sebastián Piñera afirmó que el monumento será ubicado en el mismo lugar tras su restauración. “Vamos a reponer la estatua. Primero como un reconocimiento del tremendo aporte que hizo al ganar la Guerra del Pacífico. Segundo, porque queremos manifestar nuestro aprecio y respeto por nuestros héroes y nuestra historia”, dijo Piñera.

Según informó Erwin Brevis, a cargo de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, también se resguardará la tumba del soldado desconocido, que está a los pies de la estatua. ¿Soldado desconocido? «La persona que está ahí es un joven chileno de unos 15 a 17 años que habría sido encontrado años después de la Batalla de Tacna, del 26 de mayo de 1880, que fue una derrota decisiva de la fuerzas de Perú y Bolivia, porque después de esa batalla, Bolivia se retira de la guerra y Perú queda peleando solo”, cuenta el historiador Cristóbal García-Huidobro, académico de la Universidad de Santiago y quien cursa un doctorado en Historia en la Oxford University.

Mauricio Pelayo, investigador histórico y autor del libro «Los que no volvieron: los muertos en la Guerra del Pacífico” (2019), afirma que el soldado desconocido fue miembro del Batallón Cívico de Artillería Naval (conocido como Navales). «Es una unidad de infantería del Ejército que se forma en Valparaíso, principalmente con trabajadores portuarios. Participan en todas las campañas, hasta llegar a la de Lima y ser parte de las victorias de Chorrillos y Miraflores”, cuenta.

José Antonio Bisama, editor del «Album Gráfico Militar de Chile” (1909), un álbum que recolecta fotos de la Guerra del Pacífico, fue quien acreditó que era un miembro de Navales. “El uniforme que usaban en ese batallón se diferenciaba del de las demás unidades del Ejército. Constaba de una blusa negra, con ángulos rojos en las mangas, pantalón gris azul con doble franja lacre y gorra de marino”, describe Pelayo. «En la Batalla de Tacna solo murieron 29 soldados de esa unidad, así que este soldado tiene que ser uno de ellos, no hay otra posibilidad”, agrega.

“A esa persona la encontraron momificada en el desierto”, retoma Huidobro. Por eso -aclara- el uniforme fue conservado casi intacto por la pampa. “Enrique Phillips, que era un militar, recorriendo el escenario de la Batalla de Tacna, que en ese tiempo aún era territorio chileno, encuentra los restos de este soldado. Lo tuvo en su casa durante muchos años y después lo dejó en el Museo Nacional”, agrega Pelayo.

«Después que se inaugura el monumento a Baquedano, en 1928, deciden Trasladar los restos de esta persona y hacer esta pequeña tumba al soldado desconocido (en 1931)”, detalla García-Huidobro.

«¿Por qué está enterrado ahí? «Se da la relación de un soldado que muere peleando en la Guerra del Pacífico, con su general. Es un soldado que está a los pies de su general, pero no en una señal de sumisión, sino que ambos están en una misma posición de homenaje”, dice García-Huidobro.

Héroes anónimos

Consuelo Figueroa, candidata a doctora en Historia en la State University of New York at Stony Brook, es académica de la Escuela de Historia de la Universidad Diego Portales. Explica que los cenotafios y monumentos erigidos en honor a los soldados desconocidos están vinculados al surgimiento, desarrollo y consolidación de los estados nacionales modernos. «Los que, para afianzarse como tales, se vieron involucrados durante el siglo XIX en constantes y violentas guerras internas y externas”, dice.

La doctora en Historia cuenta que era imprescindible entonces crear un sentido de pertenencia nacional que movilizara a la población en la defensa de lo que se suponía era su territorio. «Los monumentos sirvieron como un dispositivo unificador ante la innegable fractura social. Durante el siglo XIX y principios del XX, las guerras, sus batallas y héroes se transformaron en uno de los temas más recurrentes de conmemoración pública. Los monumentos erigidos en honor a los soldados desconocidos, justamente porque estos están vacíos de restos mortales identificables, posibilitan la profusión de múltiples imaginerías nacionales”, explica Figueroa.

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