Columnas

19 de agosto de 2019

Los socialdemócratas se han convertido en partidos de pensionistas

Por Cristóbal Rovira

Los académicos Sarah de Lange y Reinhard Heinisch radiografiaron el panorama de la política europea y destacaron que mientras la extrema derecha avanza en el Viejo Continente y en el mundo, la socialdemocracia se hunde y pierde sus votantes más jóvenes. El mapeo chileno lo ofrecieron la frentamplista Beatriz Sánchez y la ex subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga.

¿Estamos asistiendo a la desaparición de la socialdemocracia? ¿Qué queda de los partidos que otrora se presentaban como la única alternativa para disputar el poder a las fuerzas conservadoras? ¿Dónde han ido a parar sus votantes? Son algunas de las preguntas que el pasado martes se plantearon en el foro “¿Crisis de la socialdemocracia?”, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales (UDP) junto con la Fundación Friedrich Ebert (FES) y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

La académica de la Universidad de Amsterdam, Sarah de Lange, como ponente principal, y el profesor de la Universidad de Salzburg, Reinhard Heinisch, fueron los encargados de radiografiar el panorama de los partidos socialdemócratas europeos; mientras que la mirada local la aportaron la líder del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, y la ex subsecretaria de Educación y directora de la Fundación Horizonte Ciudadano, Valentina Quiroga.

En el viaje por la crisis socialdemócrata europea, De Lange revisó los casos que han sido parte de sus investigaciones: Francia, Alemania, Holanda y Reino Unido. Cuatro países del Viejo Contiente que tienen en común dos tendencias: el auge de la extrema derecha, por un lado, y el declive de los partidos socialdemócratas, por el otro. Son sólo cuatro ejemplos de un mapa en el que podrían señalarse muchos otros, incluso al otro lado del Atlántico. Junto a varios cambios socialdemográficos, como el envejecimiento de la población, o el aumento de la clase media y de los niveles educativos, la académica señaló “la importancia que han tomado los conflictos socio-culturales” como otro de los factores que ha provocado el “declive estructural” de la socialdemocracia. “Los valores y las normas culturales importan más que los temas relacionados con educación o salud, tradicionalmente vinculados a los partidos socialdemócratas”, explicó.

De Lange se dedica a investigar los patrones de los votantes y los elementos contextuales que influyen en el voto a los partidos de extrema derecha. Sus estudios concluyen que el entorno en el que uno vive tiene un impacto en el apoyo a los partidos de la ultraderecha. “Tiene que ver con factores muy diversos: desde la presencia de inmigrantes en el barrio, la calidad de vida o el acceso a servicios públicos (colegios, centro médico, entre otros), hasta la seguridad o el número de propietarios de viviendas de una zona”, detalla la experta. Según ella, además, los factores de contexto que son importantes en las grandes ciudades son distintos de los que trascienden en las zonas más rurales: “Mientras en las grandes ciudades es principalmente la inmigración el factor que entrega más posibilidades de apoyar a la extrema derecha, fuera de ellas este apoyo está más relacionado con el nivel de deterioro de la zona (si está perdiendo sus servicios, si está perdiendo su gente joven porque se va a las grandes ciudades a trabajar, etc.)”, añade.

La docente holandesa consideró que este análisis es extrapolable a Chile en la medida en que la población extranjera también se concentra en las grandes ciudades y las áreas rurales empiezan a vaciarse y a decaer, por la migración del campo a las urbes del país. Por eso, la investigadora destaca la importancia de invertir en las zonas de campo “para mantener escuelas y centros de salud abiertos” y evitar, así, que sean zonas “cada vez más empobrecidas”.

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