Columnas

16 de diciembre de 2018

May evitó la censura pero, ¿aseguró su Gobierno?

Por Beatriz Hernández

La primera ministra Theresa May podría recibir este viernes 14 en Bruselas el último empujón para dar un paso al costado en caso de que la Cumbre del Consejo Europeo le cierre la puerta definitivamente. Todo indica que no logrará las garantías que dijo precisar.

El Gobierno de May y los 27 restantes miembros de la Unión Europea acordaron cómo concretar el divorcio. El Parlamento británico estaba convocado para pronunciarse este martes 11, pero May suspendió la sesión ante la certeza de que no obtendría el apoyo necesario ni de la oposición laborista ni de su propio partido Conservador. Si eso ocurría, su pérdida de liderazgo significaba por la vía de los hechos el fin de su mandato.

Al suspender la votación, 48 de sus diputados solicitaron someterla a un voto de censura, que la jerarca resistió. Por 200 votos a 117 logró permanecer en el cargo y comprometerse a buscar ciertas garantías.

«Muchos querían su cabeza», apuntó la analista internacional Beatriz Hernández, de la Universidad Diego Portales. «Desde que comenzó el Brexit renunciaron muchos ministros, empezando por el más popular, Boris Johnson. Y no tuvo nunca un respaldo fuerte ni dentro del partido y mucho menos en la oposición durante los 20 meses de negociaciones».

«Yo pensaba que incluso ella podría llegar a renunciar», reconoció Hernández. «Ha sabido navegar en aguas turbulentas pero podría terminar siendo relevada de su cargo sino consigue un acuerdo», agregó la académica, al referirse a la cumbre del Consejo Europeo de este viernes 14 en la que May intenta ganar cierta flexibilidad.

La controversia principal es entorno a la realidad fronteriza entre Irlanda (que seguirá siendo miembro de la Unión Europea) e Irlanda del Norte, que sale del bloque dada su pertenencia al Reino Unido.

En el acuerdo del 25 de noviembre, May aceptó que el  Reino Unido permanezca dentro de la Unión Aduanera para evitar establecer una frontera física entre ambos Estados, cuya eliminación formó parte del acuerdo de paz alcanzado en 1998.

La primera ministra pretende dejar constancia por escrito de que la pertenencia a la Unión Aduanera no será permanente, ya que muchos de sus diputados temen quedar atados de manera definitiva al bloque por culpa de esa cláusula, que regirá mientras Bruselas y Londres no pacten un futuro acuerdo comercial.

«Es bastante complejo que consiga un acuerdo que satisfaga a todas las partes y además se apruebe en el Parlamento, la situación que veo es convocar un nuevo referendo o salirse sin acuerdo, que sería una catástrofe económica».

Leer en Sputnik

En Portada

cerrar