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Lavín, Stillerman y los mercados educativos

Un importante anuncio del mensaje presidencial del pasado 21 de Mayo señala que desde ahora en adelante los puntajes SIMCE serán enviados directamente a los apoderados junto a un mapa con información sobre los resultados del resto de los establecimientos de la misma comuna. Tal como explicó el ministro: “Queremos que los papás conozcan esta información, la mediten y tomen la mejor decisión. Queremos que las familias se involucren en la educación de sus hijos”. Creo que resulta interesante pensar este anuncio a la luz de la presentación de Joel Stillerman en ICSO-Prácticas la semana pasada, y más generalmente, a partir de algunos de los elementos desarrollados por la sociología de los mercados y la economía de las convenciones en el último tiempo.

El anuncio presidencial apunta a uno de los desafíos más difíciles que enfrentan las políticas públicas en el país hoy. Como es ampliamente conocido, la reforma del 81 (luego reforzada por la subvención diferenciada de los 90s) re-organizó la educación escolar como un mercado, con agentes que compiten por atraer matriculas pagadas por las familias y vouchers asignados por el Estado. La racionalidad de esta transformación suponía que la elección de los padres incentivaría la competencia entre establecimientos y, con ello, aumentaría la calidad educativa del sistema. Sin embargo, este mercado ha resultado ser bastante difícil de domesticar. Los padres no siempre se informan, o cuando lo hacen parecen fijarse en asuntos como la infraestructura física o la composición social de los liceos, que no necesariamente implicarán una mejor calidad. De esta forma, y este es el desafío actual, en este mercado sin duda hay competencia, pero ésta no ha llevado directamente al desarrollo de mejores formas de educar. Entonces, hacia adonde parece apuntar el Ministro, es que para que este mercado además nos entregue lo que esperamos de él – estudiantes bien educados -, sería necesario ayudar a los padres, para que realmente consideren lo que esperamos tomen en cuenta en su elección.

Stillerman mostró los resultados de una serie de entrevistas en profundidad con apoderados de establecimientos privados y particular subvencionado en las comunas de Ñuñoa y La Florida. Las entrevistas muestran que la evaluación de los establecimientos escolares se sitúa en marcos de evaluación más amplios. Por ejemplo, algunos apoderados evaluarían los establecimientos de acuerdo a si el ritmo y creatividad de sus hijos es respetado, otros, se preocuparían más de las posibles herramientas futuras que el lugar podría entregar (como inglés), mientras que para un tercer grupo parece más relevante la composición social de los estudiantes. Para un cuarto segmento, por último, parece no haber una evaluación muy abstracta, sino que los padres seguirían lo que hacen sus familiares o vecinos, y se ubicarían en un contexto mucho más local, y probablemente, con un rango menor de opciones entre donde comparar.

Ahora ¿Cuál es la relación entre ambos asuntos? Primeramente, el trabajo de Joel ayuda a entregar una imagen más profunda de una decisión. La evaluación que los apoderados hacen de los establecimientos es parte de discursos más complejos, que no sólo se orientan a apostar por “calidad”, sino que por otros muchos elementos. Pero bueno esto es obvio, esta es una investigación cualitativa, y si uno hace entrevistas inevitablemente dará con este tipo de discursos, sea lo que sea lo que uno pregunte. Pero creo que hay algo más. Creo que a partir de los resultados de Stillerman (y más generalmente siguiendo estudios de sociología de los mercados en EEUU, y de la economía de las convenciones en Francia, como también la aproximación de Brunner y Uribe a la educación superior en Chile) es posible imaginar una forma diferente de pensar los mercados de la educación escolar.

El anuncio del gobierno parece asumir que existe algo así como mercados comunales de educación donde todos los establecimientos serían parte de una escala común, que eventualmente podría ser un indicador de calidad como el puntaje SIMCE. Sin embargo, creo que no es muy arriesgado levantar una hipótesis diferente. A mi juicio, los resultados del trabajo de Joel no sólo se pueden leer a partir de la existencia de diferentes “culturas de evaluación” en las familias, sino que también como un indicador de la existencia de múltiples nichos o circuitos de mercado en la educación escolar. No es difícil pensar que tanto apoderados como establecimientos no comparan entre una larga lista de establecimiento sino más bien ven establecimientos que son comparables. Los establecimientos se agruparían en nichos a veces conectados con un área espacial delimitada (como una comuna, pero también un conjunto de manzanas, que podría sin ningún problema estar entre comunas), pero muchas otras con otros tipos de elementos que los hacen comparables y no necesariamente los conectan espacialmente (tal como los “colegios alternativos” del estudio de Joel o los varios circuitos de colegios católicos en el Barrio de Alto en Santiago). En cada uno de estos circuitos el “bien” a intercambiar, la educación, se concebiría de diferente forma y así los criterios de evaluación de comparación variarían. De esta manera, en vez de intentar imponer un criterio único de evaluación y comparación, una manera más harmoniosa de aproximarse a este tipo de asuntos, podría ser a partir de una mejor comprensión de estos nichos y luego orientarse de forma diferenciado a cada uno de ellos.

José Ossandón

13 Comments

  1. jose says:

    Dos Comentarios que llegaron por email:

    Elisabeth Simbürger dice:
    “thanks for having made the effort to write this posting – I find it provides a very balanced view and reinforces the key message of Joel´s talk, that those educational decisions are highly complex ones that are not merely informed by criteria of quality alone”
    Antonieta Huerta:
    “José excelente tus reflexiones y tu presentación Joel, pensé lo mismo mientras escuchaba el mensaje. Sería importante socializar la investigación y las percepciones que aportan a clarificar la complejidad del problema”

  2. jose says:

    discusión de Elacqua sobre el mismo tema: http://www.cpce.cl/educar/2010/05/medidas-de-pinera.html

  3. Excelente el post!

    Creo (aunque no soy especialista en mercados educacionales) que la simplificación, por medio de los resultados del SIMCE, para la “mejor” toma de decisiones por parte de las familias, tiene ese extraño elemento de “performatividad” para el mercado de la educación. Para que el mercado exista, debe haber simplificación y calculabilidad (Calon, 1999)
    Here: http://www.lancs.ac.uk/fass/sociology/papers/callon-market-test.pdf

    Es por ello que tu mensaje respecto de buscar mecanismos donde se consideren diversos elementos “enriqueciendo” la toma de decisiones en un mercado tan complejo podría tener profundas implicancias de política educacional.

    Finalmente, gracias por la referencia a la literatura de las convenciones. Parece ser muy interesante…Esta ahora dentro de mis lecturas.

  4. jose says:

    Gracias Juan, totalmente de acuerdo que acá puede haber un caso de performatividad a la Callon. El gobierno introduce un dispositivo (la carta a los padres con ranking simce) que permitiría comparar de manera más simple entre establecimientos. Sin embargo, el mercado ya existe (de hecho fue creado por economistas aun más antiguos), y mi impresión es que este tipo de medidas se construyen a partir de una imagen demasiado simple de como este mercado ya está funcionando. Como sabrás Callon tomó la idea de la performatividad de un caso de estudio de Marie Garcia (de un mercado de frutillas). Este texto finalmente se publicó en español acá http://press.princeton.edu/TOCs/c8442.html. Es muy interesante el comentario que le agregó García varios años despues de su etnografía original. Pareciera que en ese caso, y quizás también en el de la educación, que las mismas herramientas que se usan para la creación de un mercado no son necesariamente las mejores para estudiar su evolución. saludos, j.

  5. jose says:

    Reproduzco acá discusión con Matías Bargsted a partir de este post:

    Matías dice: Acabo de leer el blog del icso del José. Se recomienda, pero me quedan un par de dudas. No vi el discurso de Pinera, pero el argumento que haces pareciera asumir que proponer enviar a los padres los resultados del simce equivale a reducir la compleja decisión de la educación de los hijos a un solo criterio. No puede asumirse que los puntajes del simce sean un criterio mas (bastante importante) de un conjunto de criterios, y que si el gobierno (o cualquier entidad) provee esa información está promoviendo una toma de decisión mas informada (mas allá de si la gente pesca o no la información en la vida real)? En pocas palabras, no entiendo el argumento de tu texto que asume que el ofrecer un pedazo de información implica “imponer” un criterio único de evaluación. Entiéndase bien, no pretendo defender al gobierno, pero me parece que estás leyendo mas de la cuenta en la propuesta. Y en todo caso, la propuesta es relativamente sensata en términos de ser un pedazo de información disponible que sin mayor esfuerzo podría ser usada en forma más masiva y democrática. Por lo mismo, puedes ofrecer un ejemplo de “en vez de intentar imponer un criterio único de evaluación y comparación, una manera más harmoniosa de aproximarse a este tipo de asuntos, podría ser a partir de una mejor comprensión de estos nichos y luego orientarse de forma diferenciado a cada uno de ellos.” El argumento suena atractivo, pero como podría operacionalizarse algo por el estilo sin que cueste un trillón de pesos, que sea algo relativamente fácil de procesar por parte de la población y que además refleje algo? Mal que mal el simce, con todas sus pifias, algo mide.

    José: No creo que entregar información esté mal ni menos sobre el SIMCE que sin duda es un indicador importante. Tienes razón este tipo de información puede complementar la decisión actual, pero creo que, por la relevancia que se le asigna al anuncio, pareciera que se espera más de ella. Siguiendo la forma como se ha desarrollado las reformas de mercados en la educación en Chile, creo que no es muy arriesgado decir que se asume que el problema es que padres no deciden como deberían decidir (eligiendo calidad) y que con más información terminarán viendo lo que deberían ver (en un contexto comunal!), o rankeando de la forma esperada.En otras palabras, que el desafío es como hacer que el mercado no sólo funcione como mercado sino que además funcione como política pública (mejore la calidad). Mi impresión (Y ES SÓLO UNA IMPRESIÓN) es que hay acá una imagen muy simple del mercado de la educación. Basta pensar en la decisión de cada una de nuestras familias o de los amigos buscando colegios para sus hijos que la gente se imagina circuitos de colegios posibles, no comparando todas las opciones en tu comuna. Y podría esperarse que en diferentes nichos se den diferentes formas de concebir y señalar la calidad (y que al mismo tiempo el tipo de administración del negocio de parte los sostenedores varié). Yo esperaría que sólo en algunos nichos la información SIMCE sirva para elegir/o no, mientras que en otros no va a ser mayor cambio. ¿Que haría yo? No se, supongo que antes que nada estudiar si existen estos circuitos y no ser tan apriorista :-) . Elaqcua ha propuesto otros mejores indicadores para los padres

    Matías: Gracias por la aclaratoria. Eso de transformar el mercado en política pública es una buena forma expresar el asunto. En principio no creo que sea malo incorporar elementos de mercado en políticas publicas (tales como mayor información a los usuarios de las políticas o ciertos elementos de competencia), pero claramente el Gobierno (como buen representante de derecha) confunde ambos elementos, e incluso cree que eso es bueno (o eficiente). Esta bueno el artículo de Elaqcua. Nótese eso si que enfatiza en promover el uso de mejores mediciones, (ej. promedio de rendimiento académico por colegio controlando por NSE), pero no medidas que busquen captar heterogeneidad en criterios evaluativos. Eso es lo que me parece que es muy difícil de hacer, y quizás hasta contraproducente ya que implicar segmentar a partir de categorías (ya sean teóricas o empíricas [i.e. clústeres]) las evaluaciones de las personas. Y esto, es probable, implica “imponer” harto mas.

  6. jose says:

    Igual pareciera que este gobierno parece confiar menos en mercado en un sentido tan abstracto y general como puede asumirse se confió al principio de los ochentas y más en gestión privada como manera de hacer cosas. Pero el tema en casos como la educación es que el mercado como política pública ya existe y es casi imposible de deshacer. Entonces hay que por una parte intentar entender lo mejor posible las características de este tipo de mercado (que es lo que hacen los economistas de la educación por cierto, pero podría abrirse a otros intentos desde otras disciplinas también), que puedan ayudar con otras pistas de un asunto importante. Otras son las medidas hoy…y bueno, claramente no es mi tema, pero te encuentro razón, no tendría sentido hacer las cosas más difíciles con muchas categorías.saludos!

  7. Gracias mil por la etnografía traducida.
    Sólo la tenía en inglés en el libro de Mackenzie, Fabian et al. del año 2007 (Do Economist Make Markets) Chapter 2.

    Interesante la discusión sobre la economización de los intercambios como la educación. Concuerdo con que se utiliza el mismo modelo de los 80 en Chile. Claramente es difícil cambiarlo :(

    Saludos!

  8. jose says:

    ups. error…quería decir que finalmente apareció traducida al inglés no al español….aunque esto si puede servir a cambip…Callon en español:
    http://www.apuntescecyp.com.ar/index.php/apuntes/article/view/47/44

  9. No problem with the English version :)
    Y gracias por la versión de Callon traducida!

  10. Dop says:

    Ufas. Al fin encontré a mi Ministro de Educación!!!
    Una consulta eso sí, el tema del “ponciopilatismo” del Estado, eso de traspasar responsabilidades “afiliadoras” a los privados (pensando en quién cresta empuja de abajo; sí, es cierto, hablo de “quién” y no del mercado), es parte de otra discusión o no es discusión?
    Saludos

  11. Marcelo Lorca says:

    Me parece claro que ya llevamos bastante tiempo con estas soluciones de Mercado.
    Las últimas medidas correponden a más de lo mismo.
    Pensar en solucionar el problema de la educación, desde una perpectiva individualista es agudizar las diferencias educacionales entre las distintas clases sociales.
    Creo y , con más de 20 años tratando de implementar soluciones de mercado, que la educación no aguanta más.
    es necesario volver a una educación pública de calidad. POrque mientas teorizan sobre soluciones, lo único concreto es que se gana mucho dinero con la educación, pero no se ha resuelto nada.

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